
MITOS Y REALIDADES DE LA CIRUGIA BARIATRICA
Mito: Las personas que se someten a cirugía como sea vuelven a reganar su peso.
Realidad: La reganancia normal de peso después de haber sido sometido a una cirugía bariátrica es de 5 a 10% a los 2 años de la cirugía. Para que una cirugía se considere exitosa en cuanto a pérdida de peso, deberá haber perdido más del 50% de su exceso de peso al año de la cirugía. Sin embargo, los resultados promedio corresponden a perdidas del 80% de exceso de peso corporal después del procedimiento.
Mito: El riesgo de mortalidad de la cirugía bariátrica es mayor al de mortalidad por obesidad.
Realidad: A mayor grado de sobrepeso y obesidad, la longevidad disminuye. Los pacientes con obesidad están asociados a condiciones que amenazan la vida como diabetes tipo 2, hipertensión, dislipidemia y otras. El riesgo de mortalidad asociado a la cirugía es del 0.13% (1 de cada 1000 pacientes). El riesgo es incluso menor al de otras cirugías como la de vesícula, o los reemplazos de cadera. Estudios científicos demostraron una reducción de hasta el 89% en la mortalidad de pacientes que fueron sometidos a cirugía bariátrica en comparación con pacientes obesos sin cirugía. La mortalidad asociada a cáncer (que es otra de las enfermedades asociadas a la obesidad) se reduce por 60% en pacientes bariátricos. Los beneficios de la cirugía bariátrica, en relación a la mortalidad, sobrepasan a los riesgos.
Mito: La cirugía bariátrica es una salida fácil. Lo único que se necesita es hacer dieta y ejercicio.
Realidad: Es un concepto que incluso está presente dentro de algunos profesionales de la salud. Los pacientes afectados con obesidad severa son resistentes a la pérdida de peso a largo plazo por dieta y ejercicio. Se ha reconocido que la pérdida de peso mantenida a largo plazo es casi imposible en pacientes con obesidad severa debido a la acción de múltiples mecanismos fisiológicos que dificultan la pérdida de peso. Cuando una persona pierde peso, la cantidad de calorías que quema el cuerpo de manera natural, también disminuye. Cuando se hace dieta y ejercicio, este mismo gasto natural disminuye aún más, lo que aumenta el hambre y la ingesta de alimentos. De la misma manera, es cada vez más difícil seguir reduciendo las calorías para llegar al peso normal, debido a que el cuerpo se adapta para no perder la grasa almacenada como energía, alterando su producción de hormonas reguladoras de apetito y control calórico. La cirugía bariatrica interviene directamente en estos procesos fisiológicos por lo que constituye la única manera efectiva de perder peso a largo plazo para estos pacientes en los que su metabolismo se ha afectado tanto con el paso de los años, que les resulta casi imposible perder peso mediante restricción calórica y aumento de actividad física.
Mito: La cirugía bariátrica causa problemas de salud asociados a deficiencias nutricionales.
Realidad: Los procedimientos bariátricos pueden causar déficit de algunas vitaminas y minerales. Algunos procedimientos clasificados como malabsorptivos (como BAGUA y mini gastric bypass) pueden incluso presentar déficit de proteínas. Aún así, el riesgo de presentar deficiencias nutricionales es prácticamente nulo si se siguen las indicaciones por parte del equipo multidisciplinario. El paciente bariátrico debe ser suplementado con vitaminas y minerales después del procedimiento para evitar este tipo de complicaciones. Inclusive, el paciente con obesidad es un paciente con malnutrición, por lo que en muchos de los casos, pueden presentar deficiencias nutricionales antes de los procedimientos, las cuales deberán ser evaluadas y corregidas previo al procedimiento.
Mito: La obesidad es una adicción, como el alcoholismo o la dependencia de drogas.
Realidad: Un muy bajo porcentaje de pacientes presenta un trastorno de conducta alimenticia como tal. Para la mayoría de los pacientes, la obesidad es una compleja enfermedad de origen multifactorial (genéticos, psicológicos, ambientales) que no puede ser tratada como el resto de las adicciones, es decir, dejar la sustancia que causa dependencia (ya que comemos para vivir). Factores poco conocidos que influyen en el desarrollo de almacenamiento grasa y balance energético son:
Pérdida de sueño crónica
Consumir alimentos que afectan directamente cambios hormonales/metabólicos para almacentamiento de grasas (azúcar, jarabes de maíz, grasas trans, carnes procesadas y granos procesados)
Baja ingesta de alimentos que contrarrestan el almacenamiento de grasa (frutas, vegetales, leguminosas, nueces, semillas, proteínas de calidad)
Estrés y alteraciones psicológicas
Algunos medicamentos
Contaminantes ambientales.
La obesidad es también una enfermedad progresiva ya que a mayor grado de ganancia de peso, el cuerpo realiza cambios hormonales, metabólicos y moleculares que aumentan el riesgo de mayor acumulación de grasa, debido a los cambios regulatorios que continúan predisponiendo al cuerpo a almacenar más grasa y a sentir más hambre. Por todos estos factores el tratamiento de la obesidad como si fuera una adicción a la comida, solo beneficia a un pequeño número de pacientes.


